Las carcomas o queras son el nombre común que reciben las larvas de varias especies de coleópteros que perforan madera (vigas, muebles, artesonados, etc.), en la que construyen galerías y a la cual dañan, produciendo un característico polvo o serrín llamado también quera.

La plaga de carcoma en edificios y muebles es fácil de reconocer, pero más por sus huellas (orificios y serrín) que por la visión del insecto en sí, ya que su aspecto mucha gente lo desconoce. La carcoma coloniza y daña la madera en estado de larva (gusano), pero justo antes de salir al exterior sufre una metamorfosis a coleóptero con capacidad de volar. Su vida al exterior es de pocos días: deposita sus huevos y muere.

La carcoma es muy escasa en la naturaleza y está muy ligada al hombre; prefiere lugares a resguardo del agua y del frío, por lo que su entorno más propicio son las construcciones humanas siempre que haya madera.

Las larvas prefieren la madera seca a la fresca (recién cortada) y raramente atacan árboles vivos; sus preferencias son los muebles y construcciones antiguas.

La carcoma del pan también vive cercana al hombre y se alimenta de productos como el pan o el tabaco y no tiene nada que ver con la carcoma de la madera.

La carcoma es la plaga más común en construcciones de madera y/o con elementos hechos de ella: mobiliario, puertas, etc. Su efecto puede ser muy dañino en obras de arte, no sólo tallas y retablos sino también pinturas sobre lienzo al atacar sus marcos y bastidores.

Su presencia se reconoce fácilmente por los orificios visibles en la superficie y por el serrín que sale de ellos. Pero el ejemplar causante del daño ya ha salido al exterior y habrá muerto, dejando huevos que reanudan el ciclo.

Durante la mayor parte de su vida la larva excava galerías por dentro de la madera y en su última etapa se transforma en coleóptero; es entonces cuando para salir practica un orificio hasta la superficie. Ello suele ser en los meses cálidos del año, entre abril y septiembre. Tiene cierta capacidad de vuelo, por lo que puede depositar sus huevos en otros lugares, ampliando la plaga. Los huevos eclosionan y las diminutas larvas acceden al interior de la madera por fisuras o juntas. En ocasiones, la plaga parece estar latente porque no se ven agujeros nuevos, pero en realidad las larvas siguen royendo el interior, por lo que cualquier tratamiento de erradicación no puede darse por definitivo en el primer año.

Los tratamientos se realizarán con las últimas tecnologías:

• Por gases
• Inyección
• Pincelado
• Gel
• pulverizado

 

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